viernes, 9 de noviembre de 2012

25 + 5


“¿Qué onda nosotros?” le preguntó desde lo alto, le llevaba casi 2 cabezas, y lo miraba sorprendida ante la pregunta. En realidad no se sorprendió tanto, intuía que algo pasaba entre ellos, pero no se animaba a que ocurriera, si hubiera podido tal vez se hubiera ido corriendo o desaparecido lenta y mágicamente durante la noche. Alguien por fin se había animado a decir eso que tanto temía escuchar.

Unas horas antes había mantenido una conversación telefónica con su mejor amiga. Su amiga la escuchaba atentamente dando leve pitadas a su cigarrillo.
 -Confesa que te gusta. ¿Hace cuánto tiempo que no te gusta alguien? Lo ves y te pones… bueno se te cae la baba. A mí no me podes engañar, te conozco desde los 10, se muchas cosas sobre vos y en esto no me equivoco.
 -Vos decís que quedo como el coyote mirando la presa. ¿Tan tonta puedo quedar?
 -No quedas como una tonta. Ellos no se dan cuenta de nada nunca.  Además qué problema hay que te guste alguien. Igual te digo que la mujer esa que te recomendé te dijo las cosas justas.
 -No sé de qué me hablas.
 -No niegues, sabes muy bien de que hablo, lo único que te digo es que lo ates a la pata de tu cama.
 -Pobre hombre, tampoco el salvajismo. Es muy grande voy a tener que comprar una cadena para oso para poder atarlo bien y que no le duela.
 -Anda, no seas tonta, salí con él. Eso sí, báñate antes. Seguramente estuviste todo el día leyendo y desde el jueves no te bañas y ya estamos a sábado.
 -Bueno mamá. Después te cuento que hice, capaz me voy a vivir al Congo.
 -No me da gracia. No seas tan cagona, afronta las cosas. Si es un chico insoportable lo volves a tratar como la última vez.
 -Jaja! Que graciosa. Bueno te dejo. Voy  a meterme debajo de mi cama. Besos.
 -Besos y después contame que paso.

 Dos semanas antes lo había visto y pensó que nunca en si vida iba a sentir lo mismo que sintió la primera vez que vio a su ex, que eso tan importante, ese sentimiento no iba a volver a aparecer, pero con nadie. Por eso mismo, lo trato indiferentemente, hasta asquerosamente.
Le daba mucha vergüenza acordarse, no le pareció gracioso cuando su amiga se lo hizo recordar. Pero había estado bastante ubicada la semana siguiente donde tuvo la oportunidad de volver a verlo en una fiesta. 
Tenía ganas de pedirle perdón. Porque él parecía bueno y sí, le gustaba. Le gustaba hablar con él. Lo miro detenidamente esa noche. No era un hombre de gimnasio, estaba bastante lejos de serlo y era un poco desarreglado. Si hubiera sido un poco gruñón tal vez se le hubiera tirado encima en ese momento. Lo intento, sobre todo cuando descubrió que tenía unas manos medianas casi perfectas, perfectas para ella. Había otras cualidades físicas que le atraía. Lo observaba detenidamente y se sonreía. Cada tanto él se acercaba y le hablaba, ella se reía. Cuando se fue pensó que lo único que había hecho durante esa noche era decir una cantidad de boludeces incoherentes y que por algún tipo de milagro, (llamado música muy alta), no había sido escuchada con atención.

El día de la salida, eran ellos dos solos. No había música, no había grupo de amigos, ni rincones oscuros. Sólo estaban ellos.
Él espero hasta estar seguro para formular su pregunta. Ella pensaba que estaba loco. Se apartó rápidamente como si le fuera a robar.  Intento ser asquerosa por segunda vez, pero no le salió.
Lo miro de frente y se besaron. No recuerda quien se abalanzo a quien. Seguramente fue él, es más alto, si hubiera querido tirarse encima hubiera terminado en la calle rodando por la Avenida Santa Fe.
Acepto algo a partir de ese beso. Acepto que iba a dar tiempo, y espera que el tiempo este de su lado. Tiempo para conocerlo, para verlo, escucharlo e intentar ser feliz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario