Ella sueña que se encuentra en un jardín idéntico al suyo. En ese jardín está su amigo, pero él no la reconoce. Se acerca y le habla. El muchacho dice que está esperando a Laura, que vive en aquella casa y que es igual a ella. Decide ir a investigar quién es esa otra muchacha igual a ella.
Entra a la casa, sube las escaleras, abre una puerta y ve a una muchacha acostada en su cama. Laura se despierta, por que le gritan "Laura ¿qué estás soñando?."
Se levanta, mira la puerta, ambas Lauras se abrazan. La joven Laura le dice a la Laura soñada "Estaba soñando con vos, que te encontraba en nuestro jardín". Laura escucha que la llaman, la Laura soñada desaparece. La muchacha dice "vuelve pronto Laura"
Para Calmar el Alma
Todo lo que quiero contar, decir y mostrar
domingo, 22 de septiembre de 2013
martes, 5 de marzo de 2013
Cuando la gente se une
Él y Yo... Yo... Yo con
él... Yo sin él
Él conmigo... Él sin
mí... Él
Nosotros... Nosotros dos... Nosotros juntos... Nosotros separados
Caminos... Caminos cruzados... Caminos divididos... Caminos desencontrados
Encuentro... Encontrarnos
Mirarnos
Evitarnos
Desencontrarnos
Volvernos a encontrar
Caminar juntos... caminar de la mano... caminar sin mirarnos...
caminar
Abrazarnos
Besarnos
Besarnos
Dormir.. Dormir abrazados... Dormir separados...
Separarnos
Continuar
Volver a Juntarnos
Continuar
Volver a Juntarnos
Al terminar el día es el momento en donde nos volvemos a unir.
viernes, 9 de noviembre de 2012
25 + 5
“¿Qué onda nosotros?” le preguntó desde lo alto, le llevaba
casi 2 cabezas, y lo miraba sorprendida ante la pregunta. En realidad no se sorprendió
tanto, intuía que algo pasaba entre ellos, pero no se animaba a que ocurriera,
si hubiera podido tal vez se hubiera ido corriendo o desaparecido lenta y mágicamente
durante la noche. Alguien por fin se había animado a decir eso que tanto temía
escuchar.
Unas horas antes había mantenido una conversación telefónica
con su mejor amiga. Su amiga la escuchaba atentamente dando leve pitadas a su
cigarrillo.
-Confesa que te gusta. ¿Hace cuánto tiempo que no
te gusta alguien? Lo ves y te pones… bueno se te cae la baba. A mí no me podes
engañar, te conozco desde los 10, se muchas cosas sobre vos y en esto no me
equivoco.
-Vos decís que quedo como el coyote mirando la
presa. ¿Tan tonta puedo quedar?
-No quedas como una tonta. Ellos no se dan cuenta
de nada nunca. Además qué problema hay
que te guste alguien. Igual te digo que la mujer esa que te recomendé te dijo
las cosas justas.
-No sé de qué me hablas.
-No niegues, sabes muy bien de que hablo, lo
único que te digo es que lo ates a la pata de tu cama.
-Pobre hombre, tampoco el salvajismo. Es muy
grande voy a tener que comprar una cadena para oso para poder atarlo bien y que
no le duela.
-Anda, no seas tonta, salí con él. Eso sí, báñate
antes. Seguramente estuviste todo el día leyendo y desde el jueves no te bañas
y ya estamos a sábado.
-Bueno mamá. Después te cuento que hice, capaz me
voy a vivir al Congo.
-No me da gracia. No seas tan cagona, afronta las
cosas. Si es un chico insoportable lo volves a tratar como la última vez.
-Jaja! Que graciosa. Bueno te dejo. Voy a meterme debajo de mi cama. Besos.
-Besos y después contame que paso.
Dos semanas antes lo había visto y pensó que nunca en si
vida iba a sentir lo mismo que sintió la primera vez que vio a su ex, que eso
tan importante, ese sentimiento no iba a volver a aparecer, pero con nadie. Por
eso mismo, lo trato indiferentemente, hasta asquerosamente.
Le daba mucha vergüenza acordarse, no le pareció gracioso
cuando su amiga se lo hizo recordar. Pero había estado bastante ubicada la semana
siguiente donde tuvo la oportunidad de volver a verlo en una fiesta.
Tenía
ganas de pedirle perdón. Porque él parecía bueno y sí, le gustaba. Le gustaba
hablar con él. Lo miro detenidamente esa noche. No era un hombre de gimnasio,
estaba bastante lejos de serlo y era un poco desarreglado. Si hubiera sido un
poco gruñón tal vez se le hubiera tirado encima en ese momento. Lo intento,
sobre todo cuando descubrió que tenía unas manos medianas casi perfectas,
perfectas para ella. Había otras cualidades físicas que le atraía. Lo observaba
detenidamente y se sonreía. Cada tanto él se acercaba y le hablaba, ella se
reía. Cuando se fue pensó que lo único que había hecho durante esa noche era
decir una cantidad de boludeces incoherentes y que por algún tipo de milagro,
(llamado música muy alta), no había sido escuchada con atención.
El día de la salida, eran ellos dos solos. No había música,
no había grupo de amigos, ni rincones oscuros. Sólo estaban ellos.
Él espero hasta estar seguro para formular su pregunta. Ella
pensaba que estaba loco. Se apartó rápidamente como si le fuera a robar. Intento ser asquerosa por segunda vez, pero no
le salió.
Lo miro de frente y se besaron. No recuerda quien se
abalanzo a quien. Seguramente fue él, es más alto, si hubiera querido tirarse
encima hubiera terminado en la calle rodando por la Avenida Santa Fe.
Acepto algo a partir de ese beso. Acepto que iba a dar
tiempo, y espera que el tiempo este de su lado. Tiempo para conocerlo, para
verlo, escucharlo e intentar ser feliz.
sábado, 1 de enero de 2011
Último día del año
Te lloré, te extrañe, te odie, aprendí a olvidarte. Aprendí a saber que no ibas a estar más.
Conocí gente buena, creí en gente buena.
Vi felicidad. Ayude a ser feliz. Senti felicidad.
Fui util, me senti ultil.
Corrí por un trabajo. Me eligieron en un trabajo. Me dormí en el trabajo. No comí por trabajo. Tuve trabajo.
Viaje. Me subí a un micro. Me subí a una combi. Dormí en un micro, dormí en la combi. Leí en ambos. Se me durmieron.
Dormí sola. Me desperté sola. Comí sola.
Hable con amigos lejanos. Conocí más amigos. Amigos.
Compré más libros. No leí. Use anteojos. Leí con anteojos.
Conocí otros hombres. Hable con otros hombres. Me gustaron otros hombres. Creí en ellos. Los idealice. Los desidialice. Lo volví a idealizar. Creí encontrar a alguien. No encontré a nadie. Creí ser elegida, no fui elegida. Volví a creer.
Apreté el disparador. No deje de apretarlo.
Use la imaginación. Comencé a escribir. No deje de escribir. Me ayudaron a escribir. Quiero escribir.
Chau 2010!! Gracias por haber pasado!
jueves, 26 de agosto de 2010
De que me sirve
De que me sirve mirar a alguien, sino voy a poder sonreír cuando te vea.
Sino voy a poder besar su blanco cuello cuando me abrace.
De que me sirve pensar que mi corazón va a volver a acelerarse, a temblar por alguien, sino voy a sentirte llegar, ni verte partir.
De que me sirve suspirar cuando otro me llame, sino es tu voz la que voy a oír, sino es tu número el que voy a marcar.
De que me sirve soñar, si ya no vas a aparecer frente a mí.
Si sólo supieras lo que sufro por vos.
Si sólo vieras lo que es extrañar, lo que es amar.
De que me sirve recordar, si sólo el silencio puedo escuchar.
Ya ni tus pasos voy a ver.
Ya ni tu cara voy a recordar.
Tu cuerpo será una mancha en mi memoria, un dolor en mi alma, un sufrimiento en mi corazón.
Si sólo vieras lo que yo vi.
Si sólo sintieras todo lo que yo te amé, todo lo que viví.
Si sólo me vieras como te veo a ti.
De que me sirve ya respirar, sino es tu aliento el que voy a sentir a la noche al acostarme y dormir.
De que me sirve volver a amar, sino son tus manos las que puedo entrelazar.
De que sirve olvidar si estás acá atado en mi alma, en mi cuerpo, en mi corazón.
Si algún día vieras que mi dolor es por amor, que yo te extraño.
Si sólo vieras que no me sirve más mi corazón
viernes, 13 de agosto de 2010
Rosario
La mujer del tapado verde oliva tenía las botas embarradas, las acababa de lustrar. Poco a poco se estaba hundiendo en el piso enlodado, intentaba cambiar la postura de sus piernas buscando alguna zona del piso más seca pero lo único que conseguía era levantar barro con su taco de madera.
-No puedo creer cómo está todo tan embarrado- comentó- Ojalá deje de llover pronto, así no vamos a poder ver nada.
-En esta época del año siempre llueve. Es simplemente la llegada del invierno-le contestó su acompañante, mientras continuaba aguardando la llegada del colectivo debajo de un árbol que por suerte estaba aún tupido.
Él a ultimo momento había tomado la sabia decisión de ponerse el piloto azul que le habían regalado para Navidad, su único problema eran sus manos, estaban rosas y frías.
Nuevamente el silencio se hizo notar. Se quedaron sumidos en sus pensamientos, en sus fantasías personales.
-Ahí viene- dijo efusivamente mientras emanaba bocanadas de aire caliente en sus manos.
-Que suerte que no tuvimos que esperar tanto, nos hubiéramos congelado- le respondió aceptando la mano congelada de su compañero para poder subir al colectivo.
Él se agarro del pasamanos, tomó un envión y subió.
-Dos por favor, vamos hasta Oroño y Córdoba.
Sacó la tarjeta de su pantalón y la pasó por la cuadrada máquina que la tragó gustosa para luego devolvérsela ya sin ningún uso.
Como un acto reflejo la volvió a guardar en el mismo bolsillo del pantalón. Caminó por el helado pasillo agarrándose del hierro frío que colgaba del techo para no caerse. Ella había elegido el antepenúltimo asiento, estaba pasando su mano enguantada por la ventana empañada, quería ver los barrios, las calles, la gente, hacía mucho que no volvía a esa ciudad.
Afuera todo estaba gris y triste.
El viento se filtraba por las ventanas, algunos asientos estaban mojados, era una heladera. Muy pocas personas viajaban con ellos.
-Por suerte existe la tarjeta y no tengo que usar tantas monedas- le comentó emanando vapor por cada palabra que salía de su boca.
Lo miró. Sus grandes ojos verdes resaltaban por la bufanda colorada. Hizo un movimiento sutil con la cabeza para asentir su comentario.
Aunque no vivía ahí sabía, por una amiga, que en esa ciudad el trasporte ya casi no se pagaba con monedas.
-Tengo las manos congeladas. Me olvidé los guantes sobre el escritorio- continuó diciéndole- Por más que las froto no entran en calor, son dos masas congeladas, creo que se me va a caer un dedo.
-Me doy cuenta, están bastante rojas. Mientas no se pongan moradas no tenemos motivo de alarma- le respondió a modo de broma.
La miró y sonrió, duro un segundo viéndola y enseguida quitó sus ojos, se ponía nervioso al hacerlo.
-Tengo estos guantes tejidos, eran de mi abuela, son los más abrigados- le siguió diciendo mientras le mostraba con orgullo y sonriéndole, sus guantes bordo.
-Que suerte, están muy lindos. En cambio los míos son viejos y …
Su frase quedo incompleta, fue sorpresivamente interrumpido.
Sintió la textura de la lana que le abrazaba las manos. Se puso colorado. Su corazón se aceleró. No dijo nada, simplemente la miró, contempló cómo con cariño ella le sostenía las manos, cómo compartía su calor. Todo dejó de estar gris y triste. Fue feliz, no sintió frío.
viernes, 16 de julio de 2010
Para calmar el alma
Estoy caminando sola por viejos caminos, por viejos recuerdos, queriendo desaparecer de todos.
Contemplo mi mano vacía, que sostiene el aire, que cae pesada.
Se siente la ausencia, se vive la ausencia.
El corazón está marchito, está frágil, se rompe poco a poco, se deshoja. Se llora tanto que los latidos asustan, latidos de dolor, de angustia, de lamento.
Se vive cada momento sin esperar el mañana, sin querer conocerlo. Se pierde el futuro y sólo se vive el pasado.
Se crea un mundo. Nos separa un mundo, un mundo que no elegí, que no busque.
Duermo sin soñar porque no siento la vida.
Se espera el sueño eterno para calmar el espíritu, para calmar el alma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


